Hoy mi jefa me dejó solo, nada más empezar la clase práctica de costura "Textiles Technology" delante de una clase de 25 niños de 11 años. Tuvo que salir a por nosequé y su orden fue tajante y absurda: "que no hagan nada hasta que empiece yo". Eso y decirles a los niños que la pueden liar es lo mismo. Comprendo que era una clase práctica con máquinas de coser, alfileres, agujas, planchas y mil y una cosas peligrosas, pero bueno.
Cuando empezaba a encarrilar la clase hacia un juego de preguntas y respuestas en español y francés (cada uno tiene sus recursos, supongo), un niño me empezó a vacilar. Le pedí que se sentara, y estuviese en silencio y se negó. Incluso empezó a bailar. Y AHÍ FUE CUANDO LE DIJE QUE MÁS SE IBA A DIVERTIR CONMIGO CASTIGADO AL FINAL DE LA CLASE (era última hora). El niño paró y me miró con recelo en plan "¿será un farol?".
Afortunadamente, cuando llegó mi jefa se lo expliqué y me dio la razón, por lo que el niño tuvo que quedarse unos 15 minutos conmigo al final de las clases. Lo puse a enhebrar máquinas de coser, para que aprendiese algo útil, bajo la advertencia de que el próximo día no le ayudaría a hacerlo cuando tuviese que coser (algo que tengo que hacer durante las clases -un reto con semejante panda de niños atascando las máquinas de coser y que, por no saber, no saben ni hacer un simple nudo ni leer la hora).
Su actitud era una actitud de mierda hostil y trató de escaquearse cruzándose de brazos en escondiendo la cara en ellos sobre la mesa. Pero la cuestión es que me salí con la mía.
En resumen: ha sido la primera vez que he podido imponer un castigo y, con ello, hacerme valer de manera efectiva delante de los alumnos. Porque, admitámoslo, son niños y no adultos. Necesitan saber quién manda, quién es el líder, el macho alfa, el rey del cotarro. Y no hay más (hay muy buenos pedagogos con libros sesudos que dicen lo mismo que yo pero usando palabras más grandilocuentes y eufemismos. Yo os ahorro el trabajo farragoso de leer esos tratados. De nada).
Espero que con esto logre hacerme respetar en un colegio tan complicado y "challenging". Hasta ahora había tenido la tentación de imponer castigos tal y como lo hacen los profesores, pero me había contenido, pensando que no tenía potestad. Pero me he cansado. Y a partir de ahora, la cosa va a seguir igual, y más si con ello logro también algo positivo con los alumnos.
Hoy ha sido que ese niño aprendiera a preparar una máquina de coser.
