Pero me temo que nos han enseñado, o hemos aprendido, que si las cosas son fáciles no valen. Que sin sufrimiento no hay premio. Así que desarrollamos una tendencia a ese sufrimiento, que muchas veces es inevitable, pero otras muchas no. Por eso creo que buscamos la dificultad, porque así nos sentimos más útiles para los demás y para nosotros mismos, diciéndonos en plan mantra "Sólo merece la pena si me cuesta mucho trabajo".
Hay quien hace del sufrimiento un estilo de vida (no miro a nadie, ni al espejo siquiera), más que nada porque es fácil ser una víctima. Como tales tenemos la excusa perfecta para todo: para no movernos, para no responsabilizarnos, para someter a los demás... para justificar nuestros miedos y miserias, para decir eso de "ya lo haré, es que ahora estoy mal". La vida va pasando y siempre encuentras otro motivo que te arranca el discurso de víctima y te enfrentas a la Parca sabiendo que no has hecho aquello que tenías que hacer, y eso es patético. El reto no está en superar los problemas, sino en que las circunstancias no lleguen a configurar la situación como si fuera un problema.
Si uno consigue dejar de ser una víctima de sí mismo, probablemente, no vuelva a sentirse una víctima de nada ni de nadie nunca más.
PD: Estudiar Arquitectura victimiza. Ser arquitecto victimiza. Escuchar las opiniones de los demás sobre nuestra vida victimiza. Ser homosexual victimiza. Estar en paro victimiza. Pero yo HOY he decidido dejar de ser un arquitecto vulnerable parado gay "victimizado". Ea!
PD2: Viva Bárbara Alpuente, que suele escribir cosas que me zarandean. A pesar de escribirlas donde las escribe.
