jueves, 27 de mayo de 2010

¿Que por qué ya no quiero ser arquitecto?

Porque me doy cuenta de que nunca he querido serlo.

¿Que por qué no quiero ni siquiera buscar trabajo de arquitecto? ¿Por qué hago cursos que no tienen que ver con lo mío? ¿Que cómo se me ocurre siquiera plantearme el Master-Cap -que no Master Cup-?

Os presento un extracto, modificado, y ampliado, de algo que he leido en N+1. Es largo, pero merece la pena. El blog es altamente recomendable para todos, pero en especial para los arquitorturados como un servidor.

La cosa esta muy mal, quién lo iba a decir. El panorama es abrumador. En lo privado, estamos como el niño del sexto sentido: “En ocasiones, veo promotores”. No hay inversión ninguna, no hay trabajo y el que hay es de difícil (¿Imposible?) facturación.
En lo público, el ministerio de Fomento nos dice que va a parar la inversión durante los próximos dos años. Seamos realistas, la inversión estaba YA parada desde hace año y medio, porque como el ministro debería saber, licitar para no firmar los contratos o no pagar es hacer un pan como unas tortas. Es darse pisto publicitario para salir en la foto con carita de: “hemos licitado obras por 20.000.000”. Muy bien hombre, ahora si las pagara usted ya sería una hemorragia de placer. Imaginen, si haciéndose bombo NO SE LICITABA NADA, ahora que han avisado la cosa puede ser tétrica.

Añádanle a esto que los Ayuntamientos, que están haciendo el baile de Nefertiti (estar con una mano delante y otra detrás), no van a poder recurrir al crédito a partir de 2011, lo que no significa que vayan a dejar de encargar trabajo, sino que dejaran de pagarlo. ¿A que no adivinan quien se va a quedar con los proyectos hechos y sin cobrar? Premio.

Y si, es cierto que la crisis económica ha sido determinante. No entraremos en explicar lo que otros han explicado mejor que nosotros y que se resume en la frase “Si no tienes dinero para pagar al banco…tienes problemas. Si el banco no tiene dinero para pagarte a ti….tienes MAS problemas”. La cosa esta jodida.

A la crisis económica, arquitectos todos, súmenle dos más:

-La crisis estructural.

La estructura laboral de la profesión ha sido como poco precaria. Mucha mesa de diseño, mucho estudio molón, mucho Apple luciendo en las fotos de la parte de atrás del “Croquis-Hola”….. y ni un puñetero contrato en regla.

Hablamos de estudios con 20, 30, 40 personas en régimen de precariedad, con contratos de obras, en régimen de FALSO AUTÓNOMO, sin seguridad social, sin horario. Sin horas extras remuneradas y cobrando cantidades auténticamente irrisorias.

Hablamos de un trabajo de delineante con estudios en el que no se puede asumir ninguna responsabilidad demostrable (administrativamente demostrable) que permita la independencia posterior, gracias al magnífico sistema de visados y autorías que funciona para nuestra profesión y que elimina por completo el concepto de trabajo colaborativo. La única recompensa palpable, ya lo hemos dicho antes, era ver tu nombre en fuente de letra 4 en la sección “colaboradores” (TyC, cómo os recuerdo, cabronazos). Y eso solo si el proyecto se publicaba, en caso contrario eras carne de plotter, un oscuro fontanero más.

Hablamos de la explotación vergonzosa de estudiantes que ocupan el puesto que deberían ocupar profesionales titulados. De la famosa frase “Por lo que me cuestas tu, tengo aquí a 50 estudiantes gratis” que todos en un momento u otro hemos escuchado.

-La crisis institucional.

Y es que relacionada con la anterior, la crisis de nuestras instituciones lleva avisando desde hace años. No puede mantenerse un sistema que olvida sistemáticamente a un altísimo porcentaje de sus (Obligados) miembros.

Funcionando como hace 70 años, ese es el lema que los Colegios están enarbolando ahora que la ley ómnibus les ha puesto definitivamente contra las cuerdas vía la eliminación del visado, algo que venía siendo vox populi desde hace mas de 5 años y sobre lo que no se ha hecho absolutamente nada. Ni un atisbo de autocritica, ni un mínimo análisis de los cambios profundos que se estaban operando en la profesión.

Los Colegios, solo parecen estar pensados para un tipo de profesional: El que visa con estudio propio. El resto son poco más que una anécdota. El colorido de fondo que siempre hace bonito y queda multicultural. Ningún debate sobre el futuro profesional ni, derivado de este, sobre el futuro de la institución.

Solamente de paños calientes y tibieza puede calificarse la defensa de la profesión frente a los abusivos contratos de la administración. Frente a los concursos con estrella invitada (Un autentico insulto en el que algunos han incluso participado), frente a las tropelías mil cometidos por todas las administraciones a la hora de tratar a esta profesión como el pito del sereno.

Y claro, si los órganos fallan, que se puede esperar de la cabeza. El Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, CSCAE, del que nunca sabemos QUÉ NARICES ESTA HACIENDO (Eso sí, con una revista en la que se hacen muchas fotos del personal reunido), y que pinta menos que la Tomasa en los títeres en cualquier negociación.

El CSCAE que nos metió a capón y sin anestesia en la remodelación normativa más gorda que imaginarse pueda (el CTE) para quedar bien con un ministerio, el de Vivienda, que poco o nada mas tenía que hacer, con los resultados conocidos. Gastos y más gastos, cursos de formación como si no hubiera mañana, incremento del coste de producción (en estos tiempos en que repercutirlo en los clientes es prácticamente imposible), lentitud, errores uno detrás de otro, versiones provisionales que se corrigen un día si y los jueves dos veces. En mi caso concreto, estudié toda la carrera con una normativa que se volvió obsoleta en el año en el que tuve que presentar el Proyecto de Fin de Carrera, es decir, tuve que prepararlo con el en aquella época casi desconocido CTE.

Y ahora, en este estado de cosas, con los profesionales en el paro (Sin paro), con los estudios cerrando, con los compañeros emigrando a Dubai o, como diría Buzz Lightyear, más allá, con la obra pública parada indefinidamente… Mmm, y lo de Dubai o EE.UU. aún no lo descarto del todo. Como forme parte de los ganadores del sorteo de la Green Card de este año, igual vuelvo a sufrir otro proceso de "reestructuración de futuro".

Y no lo dejen aquí solo, súmenle la escuelas de arquitectura (autenticas fábricas de mano de obra explotable y comienzo de muchos de nuestros problemas) que darían para un post por si solas. Lugares donde se lava el cerebro a todo alumno de bien sobre los peligros de la herejía, léase, la función pública, el urbanismo, la parte técnica de la profesión… ¿A quién le importa eso? Lo importante es salir en el Hola (El Croquis). En papel Couche y en cuatricromía. Y lo sostenible porque yo lo digo, aunque no lo sea. Eso y ser un investigador de lo ignoto, un demiurgo social, un curador de lo trendy. La seriedad de una institución que debería generar profesionales responsables convertida por algunos en la chirigota de la moda de turno, capaz de fabricar un único tipo de profesional: la estrella de la arquitectura en ciernes (Y en un porcentaje inevitable y altísimo, destinada al batacazo).

Como verán, absolutamente desolador. Una estructura laboral digna de una reconversión que ríanse ustedes de la del metal, permeada de irregularidades y en la que cumplir la ley es motivo de asombro y aplauso cuando debería ser lo normal. Una estructura institucional complicada y anquilosada y un futuro no ya poco prometedor sino negro. Negro Prada, claro, pero negro. Que sí, que sabíamos que esto no iba a ser fácil, que iba a haber despidos y esfuerzos inútiles... pero si hubiésemos estado preparados quizá hubiéramos sido capaces de reaccionar con algo más que ponernos en posición fetal y esperar que pase la tormenta metidos en un agujero.

La crisis, como todo lo que es en esta vida cíclico, pasará. Cómo salgamos de ella es cuestión que aún está por ver. Si algo hemos demostrado como profesionales es una infinita capacidad de sacrificio y de adaptación, de aprendizaje y renovación. Llegamos tarde, como a casi todo, pero al menos deberíamos asumir que es el momento de hacer caso a Churchill y espabilar como profesión.

O nos espabilaran por otros medios, probablemente menos amigables.

Yo, por ahora y por si las moscas, me voy a ir preparando el Máster de Educación Secundaria, para ver si puedo conseguir un sustento lejos de la Arquitectura, a la que relegaré a hobby. Y hago cursos de Formador Ocupacional, y de Auxiliar de Psiquiatría. Y me planteo comenzar la carrera de Psicología pronto.

Que qué cobarde soy, ¿no? Es lo que tiene hacer la carrera que han elegido para ti, por no tener la autoconfianza y los cojones suficientes como para haberte plantado. Y luego, ver la realidad, dándote un batacazo.

Qué le voy a hacer, si mis papás no tienen dinero para pagarme un Máster de Diseño de Cafeteras y Diagramas de Flujo en la Conchinchina, mientras me rasco los huevecitos sintiéndome parte de la élite intelectual outsider de España, como los exiliados del Franquismo, pero de negro Prada, gafapasta y cometiendo atroces faltas de ortografía.

6 comentarios:

Arquemaco dijo...

No considero que seas un cobarde, y menos cuando has sido capaz de hacer algo que yo no hice en su momento: intentar ser feliz.

Tienes las ideas claras y sabes lo que quieres, asi que... que cojones! vete a por ello! Y si no lo consigues (que lo dudo), al menos tendrás la satisfacción de haberlo intentado.

ArkneX dijo...

Simplemente la pura realidad con toda su crudeza. Es lo que estamos viviendo desde esta profesión y me siento totalmente identificado.

Yo llevo ya un tiempo en el camino del autorreciclaje, y cuando me preguntan, digo que mi hobby es la arquitectura, un hobby muy caro, pero al fin y al cabo, hoy por hoy no es más que eso.

La carrera te prepara muy bien para aguantar golpes de todo tipo, de hecho creo que es el motivo por el cual asumimos como normales las injusticias que cometen contra nosotros en el mundo profesional.

Tiene gracia que los peores enemigos de los arquitectos seamos nosotros mismos, propiciando la desaparición de nuestra profesión desde la injusticia y la manipulación.

La salida: autorreciclaje. Si no quieren arquitectos, habrá que disfrazarse de otra cosa.

Muy buena entrada. Saludos.

Luis Chacón dijo...

tras leer el artículo, aunque no es que entienda yo mucho de arquitectos, colegios y demás, me queda una cosa clara... que lo llevais claro de momento...

pues mira, si encuentras otras opciones que se ajusten a algo que te pueda interesar, mientras está la cosa parada tú a por ello, no tienes nada que perder, y quizás encuentras un futuro que no te esperas en otros campos...

en cualquier caso, mucha suerte con el siguiente paso =)

un saludo!

pd: el coment de arkneX me encanta, no sólo la de arquitectos es la universidad lava-cerebros..

AntWaters dijo...

A mí usted me parece muy valiente; hay gente que lo hace tarde, pero es que hay gente que no lo hace nunca; que sigue llevando la vida que se supone debía gustarle.

Ahora, qué bien analizas la oscuridad, mijo; que amos, a cualquiera que se le ocurriera jugar con legos, le pasaba yo tu texto :)

Otra cosa sería por qué quieren otros que tú seas arquitecto;

ánimo, besos y viceversa

rase dijo...

Bueno leyendo esto me parece que me tendre que elegir otra carrera,todavia no lo tengo claro me podriais ayudar?
me gusta el campo de tecnologico asi que tendria que ser algo de eso

potro el Twister dijo...

Es mundial soy de Guatemala, pero mis amigos decir en panama, mexico, colombia, peru, andan en las mismas y se promedia un sueldo de 600 usd por tus treint dias al mes 14 horas diarias, por una parte me siento feliz al ser arquitecto u verlas cosas de otra forma me siento fatal y cai en depresion lo mal valorada q esta la carrera y hecha cuenta aca son 8 años y medio lo q dura la pens de estudios

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