sábado, 23 de octubre de 2010

Víctima


Las cosas no están siendo del todo fáciles este mes, pero es algo que considero normal. Cuando todo fluye, cuando las cosas se presentan fáciles, una sensación inquietante te absorbe. "¿Así de fácil? ¿Vivir puede ser así de fácil? No, algo debo de estar haciendo mal". Pues no, si uno se empeña, vivir puede ser un proceso de fluidez y armonía.

Pero me temo que nos han enseñado, o hemos aprendido, que si las cosas son fáciles no valen. Que sin sufrimiento no hay premio. Así que desarrollamos una tendencia a ese sufrimiento, que muchas veces es inevitable, pero otras muchas no. Por eso creo que buscamos la dificultad, porque así nos sentimos más útiles para los demás y para nosotros mismos, diciéndonos en plan mantra "Sólo merece la pena si me cuesta mucho trabajo".

Hay quien hace del sufrimiento un estilo de vida (no miro a nadie, ni al espejo siquiera), más que nada porque es fácil ser una víctima. Como tales tenemos la excusa perfecta para todo: para no movernos, para no responsabilizarnos, para someter a los demás... para justificar nuestros miedos y miserias, para decir eso de "ya lo haré, es que ahora estoy mal". La vida va pasando y siempre encuentras otro motivo que te arranca el discurso de víctima y te enfrentas a la Parca sabiendo que no has hecho aquello que tenías que hacer, y eso es patético. El reto no está en superar los problemas, sino en que las circunstancias no lleguen a configurar la situación como si fuera un problema.

Si uno consigue dejar de ser una víctima de sí mismo, probablemente, no vuelva a sentirse una víctima de nada ni de nadie nunca más.

PD: Estudiar Arquitectura victimiza. Ser arquitecto victimiza. Escuchar las opiniones de los demás sobre nuestra vida victimiza. Ser homosexual victimiza. Estar en paro victimiza. Pero yo HOY he decidido dejar de ser un arquitecto vulnerable parado gay "victimizado". Ea!

PD2: Viva Bárbara Alpuente, que suele escribir cosas que me zarandean. A pesar de escribirlas donde las escribe.

2 comentarios:

Arquemaco dijo...

Son sabias tus palabras, querido amigo, y no me queda más remedio que quitarme el sombrero ante ti. El sufrimiento no es más que una pérdida de tiempo que te hace olvidar de verdad lo que merece la pena.

Deberíamos dar gracias por aquello que se nos presenta en la vida sin más y que lo único que hace es colmarnos de felicidad sin tener que preguntarnos el por qué (como esa persona que has conocido por casualidad y lo único que hace es darte alegrías sin ningún interés en concreto).

No estás solo, yo me uno a tí como en el anuncio de Trina y dejo de ser una víctima insegura, desilusionada y derrotista.

Un abrazo

elosoestudioso dijo...

Ay me cuesta leer este post después de haberme reído por tu culpa en otros medios.

La verdad es que si, hay como una manía ser ser víctimas. Tú y yo lo sabemos que hay una larga lista de excusas tópicas a muchos temas (estoy cansado, es que tengo máster, es que soy mujer, es que estoy solo, es que nadie me quiere, es que soy arquitecto).

A mi me encanta ser víctima fingida, de las que aparecen en Dinastia, pero no me gusta nada ser víctima real y creo que un 80% de mi vida intento que no sea victimismo, sino todo currado por mi mismo.

Un besote maifriend y pásalo bien esta semana

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